Cómo ayudar a una persona con depresión

Qué es la depresión

Según la OMS, la depresión es un trastorno frecuente en todo el mundo, y se estima que afecta a un 3,8% de la población, incluidos un 5% de los adultos y un 5,7% de los adultos de más de 60 años.

En nuestro país, según la Confederación Salud Mental España, el 6,7% de la población padece depresión.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado porque la persona experimenta tristeza, irritabilidad, sensación de vacío o una pérdida del disfrute o del interés en actividades.

Otros síntomas pueden ser cansancio acusado o falta de energía, alteraciones en el sueño, cambios en el apetito o en el peso, problemas de atención, dificultad de concentración, sentimientos de culpa, irritabilidad, somatizaciones, pensamientos de muerte o suicidio, desesperanza.

Todos estos síntomas dificultan gravemente las actividades de la vida diaria y afectan a todos los ámbitos de la vida de la persona, familiar, social y laboral.

Según el DSM 5 o Manual diagnóstico de los trastornos mentales para poder determinar la aparición de un trastorno de depresión mayor, cinco (o más) de los siguientes síntomas deben aparecer al mismo tiempo durante dos semanas, representando un cambio en el modo de funcionar que tenía la persona que se aprecie en el estado de ánimo deprimido, o bien, en la pérdida de interés en las cosas, de motivación o placer:

  • Debe apreciarse un estado de ánimo deprimido gran parte del día, en casi todos los días.
  • Se aprecia una disminución del interés por las actividades que solían generar dicha emoción, durante casi todo el día, la mayor parte de los días.
  • Se produce una pérdida o aumento de peso.
  • Alteraciones en los hábitos del sueño, como insomnio o hipersomnia, casi todos los días.
  • Uno mismo y su entorno observan una mayor agitación o disminución psicomotora, casi todos los días.
  • La persona se siente fatigada y/o con falta de energía, casi todos los días.
  • Aparecen sentimientos de culpabilidad y de inutilidad excesivos.
  • Dificultad para mantener la concentración o para tomar decisiones.
  • Aparecen pensamientos relacionados a la muerte de forma recurrente, que pueden ser ideaciones suicidas sin un plan determinado por llevarlo a cabo, intentos de suicidio o meditaciones previas para llevar a cabo el suicidio.

También se deben cumplir los siguientes criterios:

  • La aparición de los síntomas genera un elevado malestar que provoca un deterioro en las diferentes áreas en las que se encuentra la persona, como laboral o social.
  • Los síntomas no pueden estar relacionados con el consumo de una sustancia, con un efecto fisiológico o una enfermedad médica.

Cómo ayudar a un ser querido que sufre depresión

Cuando una persona cercana sufre una depresión la convivencia se ve afectada. Acompañarle es una tarea no exenta de dificultad. Se requieren grandes dosis de paciencia y comprensión.

Si la persona se acerca a contarte su situación no debes juzgarle, ni decirle que se anime, ni intentar quitarle gravedad a lo que esté viviendo. Hacer una escucha activa, que la persona se sienta escuchada, acompañada, que pueda desahogarse y comunicar cómo se está sintiendo es un primer paso.

En segundo lugar, es importante hacerle ver la necesidad de que pida ayuda profesional. Podemos ofrecernos a acompañarle si necesita o quiere y así asegurarnos de que la pide.

Mientras, no debemos forzarle a llevar a cabo actividades, pero sí podemos reforzarle cuando lo haga, apreciando las mejorías y sus esfuerzos.

Una persona que sufre depresión no sabe por qué se siente mal, ya no encuentra placer en nada de lo que hacía antes y experimenta pensamientos muy negativos y autodestructivos, así que puede sentirse enojada o rechazarnos.

Tratar de explicarle que lo piensa no tiene sentido, o preguntarle por qué se siente así, que no se preocupe, que todo va a ir bien, puede llevar a que se sienta peor. No debemos olvidar que se siente mal. No es una debilidad o un capricho lo que le hace sentirse así.

Nuestra comprensión, que sienta nuestro apoyo, que le acompañemos sin juzgar, que sienta también nuestro aprecio y cariño es fundamental.

Por último, ser conscientes de nuestras propias limitaciones, acompañar en este proceso puede suponer un esfuerzo extra que no hay que minimizar. Debemos, si es posible, reservar un tiempo para nosotros, cuidarnos para cuidar.

Cómo ayudar a una persona con depresión que no quiere ayuda

Si la persona no quiere nuestra ayuda, debemos seguir a su lado, sin juzgarla, empatizar y estar disponibles por si cambia de opinión y acepta recibir ayuda. Hacerle ver cómo la situación está afectando a su vida, la dificultad de llevar a cabo actividades de su rutina diaria, y mostrarle que pidiendo ayuda puede mejorar.

Si sigue sin querer nuestra ayuda y estamos viendo que la persona empeora o que sus síntomas se agudizan o que nos habla de quitarse la vida, podemos llamar a la línea de atención a la conducta suicida 024.

Y si tengo depresión, ¿qué puedo hacer?

Si has identificado varios de los síntomas que describimos al principio del artículo y los llevas experimentando un tiempo prolongado, lo primero que puedes hacer es pedir ayuda profesional. No te autodiagnostiques, solo un profesional especializado en salud mental puede hacerlo.

En nuestro caso, cuando una persona acude a nosotras, lo primero que hacemos es una valoración de su situación, y en función de ello realizamos una propuesta de intervención terapéutica con el fin de acompañar a la persona en todo el proceso de recuperación.

¿Te encuentras en esta situación y necesitas ayuda psicológica? En Psimebi podemos ayudarte.